Una experiencia para niños y no tan niños

Relato basado en una experiencia docente real en la iglesia de S. Francisco de Asís de Murcia, durante la Cuaresma de 2023, con alumnos de 11 años del Colegio S. Buenaventura de Capuchinos.

Hemos comenzado a hablar de la Cuaresma en clase y el profe se ha dirigido a la pared del fondo de la que cuelga un gran cuadro. Es el cuadro en el que están representados los tiempos litúrgicos mediante un dibujo de Fano. En ese dibujo recordamos cuándo celebramos la Cuaresma, lo que dura, el color que la representa, para qué la Iglesia nos propone este tiempo de preparación y para qué nos tenemos que preparar.
Tambien el profesor nos hizo ver en qué momento acaba la Cuaresma y qué tiempo litúrgico celebramos a continuación.
Son muchas preguntas las que el profesor nos planteó de golpe, de tal manera que Javier pensó:
-Vaya lío que tengo ahora mismo. ¿Todo esto irá para un examen? ¡Cuántas preguntas a la vez!
Al momento el profesor aclaró:
-Chicos, todo esto ya lo hemos comentado otros años.
-Sí, pero yo no me acuerdo de todo -añadió Ana con cierto agobio.
-Vais a ir descubriendo el significado de todos estos interrogantes poco a poco y con paciencia. La paciencia también es una virtud que hay que trabajar.
Ana expiró profundamente y todos los alumnos comenzaron a relajarse.
-Para comenzar os propongo una visita a la iglesia del Colegio, la parroquia de San Francisco de Asís y Nuestra Señora de los Buenos Libros, que así se llama.
Blanca añadió:
-Pero si la conocemos todos, si vamos allí a misa los domingos desde que estábamos a catequesis de comunión.
-Es cierto -añadió el profe-. Pero vamos a ir a visitarla con una “mirada” diferente. Porque si “miramos” de manera diferente seguro que vamos a “ver” y descubrir cosas diferentes a las que siempre vemos y ya conocemos.
-¡Qué filosófico es este profe, habla como mi abuelo! -pensó Lucía.
Prosiguió el profe:
-Bien, en nuestra visita a la iglesia de Capuchinos debéis descubrir:
“EL TESORO DE LA IGLESIA”.
-¡Un tesoro! ¡Un tesoro! -exclamó Sofía-. ¡Ha dicho que hay un tesoro en la iglesia!
-Sí. Y tenéis que descubrir el tesoro más guardado de esta iglesia -el profe añadió –. Vais a tener que trabajar con una serie de pistas. Las claves que os proporcionarán os ayudarán a descubrirlo, y podréis responder a esta pregunta: ¿Cuál es el tesoro más valioso que guarda la iglesia?
A todos nos cambió la cara a medida que el profe hablaba. Rafa se atrevió a decir:
-Pero profe, ¿ésto qué es? ¿Por dónde empezamos?
-No os preocupéis. Poco a poco, si prestáis atención vais a poder dar respuesta a todas estas cuestiones.
El profe añadió:
-Comenzamos la investigación. Coged un cuaderno para tomar vuestras notas que nos vamos ya.
-¿Dónde vamos con tanta prisa? -interrogó Ana.
-Pues al lugar de los hechos, donde vais a encontrar respuestas a vuestras preguntas.
-¡A la biblioteca! -exclamó Alberto.
-¡Vamos a la iglesia de Capuchinos! Como ya os dije. ¡Adelante!
Nos preparamos y junto al profe de Religión llegamos a la iglesia. Alberto no pudo aguantar la curiosidad y lanzó la primera pregunta.
-Pero profe, ¿desde cuándo están los Capuchinos en Murcia?
-Vamos por partes. Efectivamente los Capuchinos llegaron a Murcia en 1616, a principios del siglo XVII. Fue el padre Diego de Quiroga el encargado de fundar el primer convento de hermanos menores capuchinos en Murcia. Este primer convento estaba en el barrio del Carmen, en la Alameda de Capuchinos, y allí permaneció hasta que en 1835, con la desamortización de Mendizábal, hecho que estudiaréis en Secundaria, el convento fue quemado, destruido y los frailes expulsados.
-Entonces, ¿se trata de una iglesia antigua o moderna? -insistió Alberto de nuevo.
-La fundación de la parroquia actual fue en 1965 por parte de los frailes capuchinos, que tuvo su primera ubicación para la celebración de los sacramentos en el propio colegio San Buenaventura. Ocupaba el que fue antiguo salón de actos, hoy aulas de la escuela infantil en la planta baja; y la posterior construcción de la iglesia a principios de los años 70 en un solar del patio anexo al colegio, encargada por los capuchinos al fraile P. Mario Mesa.
Como vemos, ahora es una iglesia moderna con una gran inspiración franciscana. San Francisco de Asís descubrió en la Creación, en la naturaleza, a Dios como el gran artista creativo. Sabemos que le gustaba cantar, recitar, le llamaban “el juglar de Dios”; decía que «el que trabaja con sus manos, su cabeza y su corazón es un artista”. Por lo que yo creo que el P. Mario consideró que esta iglesia franciscana tenía que llenarse de las obras, de los artistas contemporáneos, como expresión de la fe y los valores franciscanos.
Diego quedó pensativo, mientras comentaba:
-Yo me creía que esta era la iglesia de los Capuchinos, pero sobre la puerta pone que es de San Francisco de Asís.
-La denominación de la iglesia de los Capuchinos, como todos la conocemos, es la de Parroquia de S. Francisco de Asís y Ntra. Sra. de los Buenos Libros. Por tanto, vamos a comenzar fijándonos en las imágenes del patrón y copatrona de la iglesia.
-Entonces, son dos los patrones, ¿no? -interrumpió con impaciencia Marta.
-Escuchad -continuó el profe-; el fraile capuchino Mario Mesa, encargado de la construcción y ornamentación de este templo, encargó al escultor murciano, de Aljucer, Juan González Moreno, las tallas de los patronos de la iglesia.

La primera que esculpió fue la imagen de la Virgen de los Buenos Libros en 1976 y cuatro años más tarde realizó la de S. Francisco de Asís, en 1980. González Moreno hace gala de un estilo innovador dotando de gran belleza y sencillez a las dos imágenes en las que se observa la madera sin policromía, solo utilizada en algunos detalles.

Nos fuimos girando y seguimos al profe hasta llegar junto a la imagen del santo.
-La imagen de S. Francisco de Asís la concibe y talla destacando la expresión de fraternidad del santo que, con los brazos abiertos y su mirada, acoge a todos los que a él nos acercamos por ser el patrón titular de la parroquia. Su actitud de acogida, con los brazos abiertos para abrazar, a mí me recuerda la actitud que el icono del Cristo de San Damián presenta, aunque es un Crucificado. Recordad que S. Francisco es el Hermano Universal. Al parecer, el escultor se debió inspirar en la escultura en bronce de S. Francisco de Asís que realizó Giuseppe Tonnini en Roma y que está frente a la basílica de S. Juan de Letrán. Podemos observar la sencillez de la madera sin policromar que permite ver la huella de la gubia del artista, unida a la calidez natural de la madera y a la magistral talla de hábito con sus pliegues que dotan a la imagen de una gran belleza original y a la vez de elegancia.
Isabel, sin dejar de tomar notas en su libreta, se interesó por la otra imagen del mismo autor, por la Virgen. Así que todos nos dirigimos, en esta ocasión, hacia el otro extremo de la iglesia, para seguir escuchando.

-El autor concibe a la Virgen de los Buenos Libros desde una perspectiva muy original, nos muestra a una madre joven, con un bello rostro a pesar de la ausencia del color y una profunda mirada que nos ofrece la maravilla que muestra el Buen Libro, que muestra en su interior, entre sus páginas y en relieve, al que da Vida y Luz: un tierno y delicado Niño Jesús. Además, la representa flotando en el aire.
Y ahora os pregunto: ¿Cuál es el Buen Libro, el mejor libro, para los que creemos?
-La Biblia y el Evangelio -añadió Martina.
-Así es. El artista González Moreno, mostró de esta forma tan creativa y original que Jesús es el que da vida a las Escrituras y que es María la que nos lo muestra.

El profe quiso que fijáramos nuestra atención en la presencia de “la sencillez y humildad franciscana” en la obra escultórica de la iglesia. Tanto González Moreno como Dorrego, expresan esta sencillez y humildad al acabar sus imágenes sin apenas pintura, sin policromar, en las que predomina la madera veteada; haciendo también presente la Naturaleza, tan admirada por el santo de Asís, en las mismas obras.
Ahora os hago una pregunta de examen, como decís vosotros. ¿Qué elementos y referencias nos ayudan a identificar este espacio como una iglesia cristiana?
Todos miramos a nuestro alrededor y Cristina, señalando la gran cruz del Cristo de la Fe que cuelga de la cúpula sobre el altar, indicó:
-Es la cruz de Jesús.
-Efectivamente, la cruz es el símbolo de los cristianos ya que Jesús tuvo que aceptar en su pasión morir crucificado, perdonando y disculpando a todos, para mostrarnos la alegría de su resurrección y por tanto de la Pascua. En las primeras comunidades cristianas, que estaban perseguidas, los cristianos utilizaban un símbolo secreto para identificarse, era la imagen sencilla de un pez, “Ichtus” en griego, por ser un acrónimo de “Jesucristo Hijo de Dios, Salvador”
-¿Cómo has dicho profe? –preguntó Javier.
-No os preocupéis, al subir a clase lo escribiré en la pizarra y lo veréis perfectamente.
Luego el profe nos lo aclaró de este modo:
Ι (Iota): Letra inicial de la palabra Ἰησοῦς (Jesús)
Χ (Chi): Letra inicial de la palabra Χριστός (Cristo)
Θ (Theta): Letra inicial de la palabra Θεοῦ (Dios)
Υ (Upsilon): Letra inicial de la palabra Ὑἱός (Hijo)
Σ (Sigma): Letra inicial de la palabra Σωτήρ (Salvador)

Volviendo a la iglesia. Diego mirando hacia arriba dijo dubitativo:

-Entonces…, este es el Cristo de la Fe.

-Este Cristo, que como podéis ver sigue la línea de las imágenes de los titulares de la parroquia, S. Francisco y la Virgen de los Buenos Libros, está tallado en madera sin pintar, solo tiene policromía en los ojos y en el paño que lo cubre, recibe el nombre de Cristo de la Fe.

Archivo:Cristo de la Fe.jpg-¿Y por qué de la Fe? – intervino Gonzalo mientras seguía anotando en su cuaderno.

– Cuando trabajamos el tema de la Iglesia en clase -le aclaró el profe-, escuchamos que los cristianos estamos unidos a Dios mediante la fe, esperanza y caridad. Que son los valores o las actitudes que nos ayudan a acercarnos a Dios y ser mejores personas. En Murcia y en la Semana Santa murciana tenemos al Cristo de la Esperanza, al Cristo de la Caridad y aquí en el altar al Cristo de la Fe. Los tres procesionan en la ciudad.

Juan preguntó:

-Pero, este Cristo no está muerto como otros de las procesiones, éste mira hacia arriba.

-Sí, mira al cielo. Cuenta el evangelista S. Lucas, en el capítulo 23, que las últimas palabras de Jesús en la cruz fueron: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.” Y después añadió: “¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!”. Dicho esto murió. 

Creo que éste fue el momento que el escultor del Cristo, Antonio Dorrego, quiso plasmar en esta imagen de Jesús que realizó en 1954, aunque los capuchinos lo adquirieron a finales de la década de los 70. Al parecer, el artista madrileño se inspiró en el Cristo de la Agonía (1650) del Oratorio del Caballero de Gracia en Madrid, una imagen que está atribuida al escultor Juan Sánchez Barba. – ¿Y sus ojos? ¿Has dicho que están pintados? -curioseó Isabel, siempre tan coqueta.

-Aquí, en la altura de la cúpula, no los podéis ver bien. Pero el próximo sábado de pasión, cuando la Cofradía saque a la puerta de la Redonda la imagen del Cristo a hombros de sus nazarenos, antes lo sacaban los frailes, y la luz del sol de la tarde murciana se proyecte sobre su rostro, es el momento propicio y maravilloso para descubrir esos ojos profundos de Jesús con una mirada que se confunde con el propio cielo. ¡Miradlo este año! Acercaos a verlo el sábado de pasión y observarlo antes de ponerlo en su paso.

El profe hizo una pausa, se hizo un silencio y cuestionó:

-¿Sabéis cómo lo llaman y lo conocen  en la ciudad? -ante los gestos de desconocimiento que todos hicimos, el profe continuó-. Le llaman el «Cristo de ojos azules».  Al importante periodista y cronista de Murcia, Antonio Botías, le gusta  llamarlo así. Y debemos pensar que el escultor  quiso, a través del color de sus ojos, dotar al Cristo de gran atractivo, espiritualidad y trascendencia, ya que además los ojos azules suelen ser símbolo de una personalidad tranquila y pacífica. Y esto es lo que el Cristo nos transmite mediante su mirada, a pesar del trágico momento que está viviendo en la cruz .

-¡Estoy deseando mirarlo a los ojos el día de la procesión! -exclamó Dulce.

-Sí, yo también iré a verlo contigo -añadió Gala que continuó diciendo-. ¿Por qué detrás de la mesa del altar no hay una pared con imágenes como en otra iglesias y solo hay azulejos?

-Es que esta iglesia es muy original y moderna -dijo el profe sonriendo-.  Lo que ves en otras iglesias tras el altar se llama retablo y aquí tenemos un enorme mural o retablo de cerámica, que el P. Mario le encargó al artista ceramista murciano, Pedro Borja, de 70 metros cuadrados dedicado al Cántico de las Criaturas de S. Francisco. El artista ha utilizado un fondo de color marrón, que como sabéis es el color del hábito franciscano capuchino, y sobre él podemos descubrir elementos de la naturaleza, el hermano lobo, la hermana luna, el hermano sol, … Y mirad aquí, está firmado por Borja en 1974. 

  Cámara Clásico Icono PNG transparente - StickPNG  http://elcuartooscuro.com/iglesiasanfranciscodeasis/

-A mí me gusta venir con mi abuela a esta iglesia porque, como dice ella, es muy alegre y hay mucha luz y a la que íbamos antes era antigua y oscura -comentó Pablo.

-Claro, así ahorran luz y energía -añadió Álvaro.

-Mirad, es verdad que debemos ahorrar energía, pero no es ese el motivo principal de que haya tanta luz en esta iglesia. La luz solar natural , según San Buenaventura, es el principio de toda belleza y de creación. En el gótico pensaban que la luz unía la vida terrenal con la celestial por eso las catedrales tenían importantes vidrieras de colores. Y si recordáis en el Evangelio Jesús dice «Yo soy la luz del mundo». La luz nos une a Dios.

-Pues aquí todo está lleno de vidrieras -afirmo de nuevo Álvaro mirando al profe.

-Claro, además la luz al traspasar estas vidrieras, llena de color y alegría nuestra vida. Las vidrieras filtran la luz creando un efecto espiritual, casi angelical, que nos acercan a Dios. Y así fue como el artista Pedro Borja, también rodeó la iglesia de grandes vidrieras con diseños que nos recuerdan elementos vegetales, plantas, hojas, flores. Estas vidrieras o vitrales hacen que la propia naturaleza, tan presente en el franciscanismo, entre también en este espacio sagrado. Recordad el Cántico: Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra, que produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.

-Diego exclamó -¡Es verdad, son dibujos con cristales de colores de flores y plantas!

-Como veis, esta iglesia de S. Francisco está llena de obras y detalles que nos recuerdan los valores franciscanos. Y ahora volvemos a recordar que hemos entrado en el tiempo litúrgico de Cuaresma.

El profe nos recordó lo que es el tiempo de Cuaresma, el color litúrgico que se utiliza, su duración y lo más importante, que tenemos que reflexionar y rezar para intentar convertirnos en mejores personas fijándonos en el Evangelio. Y así prepararnos para celebrar la pasión, muerte y resurrección de Jesús.

Mientras se iba girando, se dirigió a la parte trasera de la iglesia y todos le seguimos con expectación. De pronto nos miró y dijo:

-Ahora vais a recorrer un camino.

-¿Un camino dentro de la iglesia?  No lo veo -pensó Álvaro-.

-Cada uno pasareis observando las pinturas que hay alrededor de la iglesia, comenzando por la que se encuentra junto a la puerta de la sacristía  -indicó mientras señalaba unos cuadros pequeños con un número romano encima.

Al terminar el recorrido nos preguntó qué representaban las pinturas.

Lucía se apresuró a contestar:

-Representan momentos de la vida de Jesús con la cruz cuando lo iban a matar.

-Efectivamente, es el camino que recorre Jesús con la cruz, es el Vía Crucis, el camino de la cruz. Y observando estos momentos que en la pasión vivió Jesús en su doloroso camino hacia el Calvario, nosotros podemos reflexionar y hacer un ratito de oración durante la Cuaresma.

A lo largo de la historia del arte muchos artistas han querido hacer su propia interpretación de los momentos de la vida de Jesús, ya que como dijimos, Él ha sido el primer «influencer» de la historia y el que más seguidores tiene. También han querido interpretar los momentos de su Pasión, del Vía Crucis, cada uno con su estilo personal. Como observamos, son catorce estaciones, catorce momentos de la pasión de Cristo con numeración romana, ya que recordamos que Jesús fue ajusticiado y crucificado en tiempos del imperio romano.

-Estos dibujos son pequeños pero me impresionan…, ojos grandes, manos exageradas, bocas cerradas,…  -observó Viri.

El profesor nos indicó que nos sentásemos en los primeros bancos y comentó:

-Si tenemos que pensar en un momento clave de entre las estaciones del Vía Crucis de Jesús, creo que bien pudiera ser éste que tenéis aquí -y señaló al Cristo de la Fe de nuevo-.  Y ya sabéis que sale en procesión por las calles de Murcia. ¿Alguno de vosotros salís en la procesión del Cristo de la Fe?

-Sí, profe. Yo salgo -saltó con ímpetu Cristina, levantándose del banco.

– Cristina, ¿y también sabes cuál es el nombre de la Cofradía?

-Claro, es la Cofradía del Santísimo Cristo de la Fe. Y salgo con mi padre que fue alumno del Colegio cuando era pequeño y es nazareno. Pero yo salgo de monaguilla llevando un cojín con la corona de espinas de Jesús, que unido a los clavos son los símbolos de la Pasión, me explicó mi abuela. Y también …

Martina la interrumpió, ya que vio que Cristina toda emocionada no paraba de hablar:

-Pero, ¿qué es una Cofradía?

-En principio, una cofradía es una reunión o un grupo de personas con una finalidad o un fin. En nuestro caso la finalidad es religiosa, para dar culto a una advocación (Cristo, Virgen o santo), celebrar la fe y ayudar a los necesitados. “Cofrade” viene de “co-frater” que significa “colaboración o unión de hermanos”.

– Y esta Cofradía de la Fe, ¿cuándo se formó, es muy antigua?

-Pues, precisamente es una de las más jóvenes de toda la Semana Santa murciana y está muy vinculada al Colegio. La fundaron unos profesores junto al P. Cayetano Martínez en el año 1999 y procesionó por vez primera el sábado de Pasión del año 2000 con un único paso, el Cristo de la Fe, del que ya hemos hablado.

Blanca añadió:

-Pero también sale una Virgen, porque mi madre y mi hermana salieron llevándola. Creo que es la Virgen de los Ángeles.

-Es que toda su cara muestra dolor, profe. – comentó Blanca.

-Su rostro es una obra de belleza y maestría a la hora de expresar el dolor de una madre. Fijaos bien:  las cejas tienen los bordes interiores elevados manifestando una tristeza enorme; su boca entreabierta muestra un  rictus de desánimo, de intenso dolor que hace que el aire tenga que respirarse por la boca, como cuando se está fatigado; los ojos son de una sutileza impresionante, son de profundo y sentido dolor, muestran los párpados inflamados, los ojos enrojecidos, el párpado inferior desbordante de lágrimas y una sutil lágrima que recorre su mejilla.

Vemos unas manos dulces, maternales, cuyos dedos abiertos y separados parecen que exclaman dejando salir el dolor de su corazón, al que intenta proteger, acercándolas a su pecho.

-¡Es impresionante! -exclamó Martina-. Pero lo que no entiendo es el nombre, Santa María de los Ángeles, porque yo en las procesiones veo a la Dolorosa, a la Soledad, …
-Te cuento. Estamos en una iglesia franciscana capuchina y estamos hablando de una Cofradía franciscana y capuchina. Santa María de los Ángeles era una pequeña y vieja iglesia que estaba en el valle de Asís, también conocida por la Porciúncula, que significa «porción pequeña”. Como san Francisco tenía gran devoción a la Virgen María y respeto a los ángeles, la reparó, la tomó como vivienda con sus primeros frailes y allí murió.

-¡Ah! Por eso en el paso de Santa María de los Ángeles vi una pequeña casita a sus pies.

-Esa pequeña casita, como tú la llamas, es una reproducción pequeña de la Porciúncula, la pequeña iglesia donde San Francisco vivió y fundó la orden franciscana. Por eso, desde 2009 se pone junto a la Virgen.
-¡Ahora sí! Entendido -concluyó Martina.

El profe nos dijo que hiciéramos un ejercicio de memoria, que cerrásemos los ojos y visualizáramos la procesión del Cristo de la Fe. Se hizo un gran silencio y al rato preguntó:
-¿Qué símbolos recordáis de esta procesión que sean diferentes a los de otras?
-¡La túnica, la túnica! -repitió insistentemente Rafa.
-¿Qué le ocurre a la túnica, Rafa?
-Pues que es de color marrón oscuro y lleva un cordón blanco a la derecha con nudos.
-Claro, Rafa. Se parece al hábito franciscano capuchino que a veces se pone el P. Francisco Pastor, párroco de la iglesia y fraile capuchino, y que es como el que vemos en los cuadros de San Francisco -aclaró el profe.

Y entre todos seguimos añadiendo:
-También, que los nazarenos no hablamos durante la procesión y no damos caramelos.
-Que sale la cruz del Cristo de San Damián en la procesión.

-Cierto. Al ser una procesión con carisma franciscano, la cruz guía que abre la procesión es un icono del Cristo de San Damián, que como recordáis, es el crucifijo ante el que San Francisco oraba y le preguntaba: «Señor, ¿qué quieres que haga?, como también a nosotros nos gusta rezar ante él en clase todas las mañanas.
http://es.catholic.net/
-En la sacristía, también hay un Cristo de San Damián. Yo, como ayudo al P. Francisco en la misa y soy monaguilla, lo veo -especificó Blanca.

-Y el escudo de la Cofradía, que es muy parecido al que llevamos en el uniforme del cole. -Dijo Javier.

-Claro, los dos escudos forman parte de la familia capuchina y se inspiran en el escudo de la Orden de los frailes Capuchinos, en el que también aparecen cruzados el brazo de Jesús Crucificado con el de San Francisco.

El profe nos comentó que éramos muy observadores. Aclaró que en esta la procesión los nazarenos van en silencio, sin estar pendientes de dar caramelos, porque en la estación de penitencia por las calles, que así también se llama a la procesión, van a centrarse en reflexionar sobre sus acciones en la vida para intentar mejorarlas y hacer oración mientras acompañan al Cristo o a Santa María.

-Cristina, con voz reflexiva, añadió- Pues a mí me cuesta mucho ir en silencio en la procesión y a veces se me olvida y … hablo un poco. ¡Pero es que me gusta mucho salir!

Todos sonreímos y el profe nos dijo:

-Bueno, ¿habéis pintado alguna vez con fuego?

En ese momento aparecieron caras de extrañeza y duda entre nosotros:

-¿Pintar con fuego… ?

-¡Es imposible!

-El fuego no pinta, ¡quema!

-Profe, creo que te has confundido.

-¿Tú crees? Os voy a enseñar unos cuadros hechos por «el pintor del fuego» -aclaró el profe mientras indicó con la mano que le siguiéramos hasta la entrada de la iglesia.

Se situó frente a un gran cuadro. Un cuadro extraño. Con un fraile con capucha mirando al cielo, como si estuviera rezando, un niño bebé en el centro sobre las cabezas de un hombre y una mujer. Una palmera y una gran estrella. Muchos personajes diferentes que miran y observan la escena. ¡Ah! y un gallo.

-¿Qué es lo que más os llama la atención al mirarlo?  Id comentando -dijo el profe.

-Veo muchas manos y grandes. También pies grandes.

-Muchos ojos grandes. Del pelo salen pájaros.

-Veo plantas, flores, una palmera.

-Y animales, un pez, muchos pájaros, ¡hasta en la capucha del fraile!

-Muy bien. Pues todo está dibujado con fuego. Si os fijáis bien, para hacer los dibujos se ha ido quemando la madera. Esta técnica se llama pirograbado, piros en griego es fuego. Por eso a Párraga le llamamos el pintor del fuego, por sus grabados en madera con fuego, que podemos ver en esta iglesia. Para los Capuchinos realizó varios pirograbados, cuatro de temática franciscana y  otros de temática mariana o bíblica, firmados y fechados en 1979. También pintó un mural que vemos todas las mañanas en la entrada del colegio llamado «Alegoría de Educación y Evangelio»

– ¿Y qué significa lo que vemos en este cuadro? ¿Qué quiso representar con esta mezcla de figuras? -preguntó Gonzalo, al que le gusta mucho pintar.

– Vamos a ver. Fijaos en el cuadro. Mirad los elementos: un niño, frailes, un gallo, … ¿Recordáis una vivencia de San Francisco, de la que hablamos en Adviento?

Se creó un reflexivo silencio entre nosotros. Algo que no suele ocurrir casi nunca. De pronto escuchamos la voz de Gema:

-¡Es la misa del gallo que san Francisco celebró en Greccio!

-Efectivamente, -confirmó el profe- es la interpretación que hizo el artista Párraga de la «Nochebuena en Greccio». Celebración que conocemos como misa del gallo ya que, según una de las leyendas, fue un gallo que estaba en el establo de Belén, el primer animal que tras observar el magnífico acontecimiento del nacimiento de Jesús, lo anunció cantando: “ad galli cantus”, que significa “con el canto del gallo”.

-¡Qué curioso! Esto lo voy a añadir como pregunta para jugar al Trivial de Religión con mis abuelos. Igual no lo saben –comentó Martina a Gema.

-Si miramos el cuadro, vemos a S. Francisco en una actitud de alegría y admiración, casi está danzando, al contemplar el misterio del nacimiento del Niño que nace en el mundo, de un hombre y una mujer, de la propia naturaleza, entre flores, plantas y aves, y a la sombra de la palmera como símbolo profético; dice  el salmo 92: » El justo florecerá como la palmera» y también en la antigüedad la palmera era símbolo de inmortalidad, Jesús vencerá la muerte.

Tras observar los grandes pirograbados en las entradas a la iglesia, continuamos por el pasillo superior que la rodea hasta detenernos frente a una puerta, era la entrada a una capilla. El profe indicó que, desde la puerta, observáramos el interior que estaba en penumbra.

-Desde aquí fuera, ¿qué os llama la atención?

-Una lucecita que se ve al fondo.

-Esa lucecita está siempre encendida -aclaró el profe- ¿Y qué significa?

-Que hay un sagrario dentro -volvió a responder Marta.

-Sí, esta es la capilla del Santísimo, en la que está el sagrario y dentro, Jesús en el sacramento de la Eucaristía. Es el lugar más importante de la iglesia  -el profe prosiguió- Ahora, los que lo deseéis y con el máximo respeto, ya que es una capilla de oración e intimidad con Jesús, podéis entrar y hacer vuestra oración ante el Santísimo, los demás esperamos aquí fuera en la entrada.

El silencio y la luz tenue hacían que el dorado sagrario destacara, centrara nuestra atención e invitase a rezar. La mayoría cerramos los ojos para entrar en nuestro interior y hablar con Jesús. Yo me sentía a gusto.

El silencio se prolongaba hasta que el profe susurrando comentó:

-Tened presentes en vuestra oración de manera especial a vuestros padres y abuelos, ya que estamos en una capilla dedicada a San José. Si miráis el retablo veréis la imagen de José María Ponsoda Bravo, importante escultor valenciano, que representa al padre S. José con Jesús niño en brazos y entre ellos una mirada llena de ternura y cariño. Y como veis, estamos rodeados de unos grandísimos cuadros, unas pinturas al óleo del pintor valenciano Juan Belda Moreno, en las que vemos representados momentos importantes de la vida de San José.

Continuó el silencio dentro de la capilla del Santísimo dedicada a San José. Aunque el profe nos dijo que el proyecto primigenio era realizar un mural mariano motivado por la copatrona de la iglesia, la Virgen, y que en los años 70 el pintor Muñoz Barberán recibió el encargo de diseñar un boceto de este mural bíblico, que por distintas cuestiones, no se pudo llevar a cabo.

Lentamente fuimos saliendo de la capilla hasta la iglesia. La luz se filtraba por las coloridas vidrieras creando un ambiente, una atmósfera acogedora y la luz cenital, desde la cúpula, destacaba al Crucificado. Nos situamos frente al Cristo de la Fe. Se estaba muy bien. 

-Como habéis visto, -añadió el profe- estamos rodeados de arte. Estos artistas han utilizado el arte como expresión de su propia fe y han utilizado la belleza material para descubrir la belleza espiritual. Sus obras artísticas nos ayudan a acercarnos, a encontrarnos con Jesús y la Virgen María y a alimentar nuestra propia fe, siguiendo el ejemplo de San Francisco de Asís.

El arte en la iglesia nos ayuda a encontrar a Dios en nuestro interior y a sentirnos más cerca de Cristo y de la Virgen. El maestro y pintor Muñoz Barberán afirmó sobre la iglesia de Capuchinos: «La historia del arte religioso murciano pasa por esta iglesia«. Aunque hablemos de un arte moderno o contemporáneo, el arte enriquece nuestra alma.

Tras una pausa, nos miró y dijo con voz misteriosa:

-Ahora que conocéis mejor la iglesia, ¿dónde se guarda el tesoro más valioso de los Capuchinos?

-En el Sagrario. Sin duda  -confirmó Blanca.

Y así acabó esta experiencia en la parroquia de San Francisco de Asís de Murcia. Paz y Bien a todos.

«Dios es el mayor artista creativo. Te ha creado a su imagen y semejanza.»

Y tú, ¿eres creativo?